Países Bajos implementará carreteras de plástico reciclado

A lo largo de los últimos años no solo la industria automotriz ha perseguido el objetivo de innovar en beneficio del ambiente, sino que ahora también lo hacen nuevas corrientes industriales; caso tal de la firma alemana WolkeWessels, la cual está asentándose en los Países Bajos con una propuesta bastante interesante bajo el brazo: crear carreteras a partir de plástico reciclado.

Al hablar de carreteras de plástico no se hace referencia precisa a autopistas de juguete o algo similar. En este caso la compañía germana, de sede en la ciudad de Rotterdam, apuesta por la completa reducción del dióxido de carbono y demás gases que causan el dañino efecto invernadero, generados en su mayoría por emisión directa de automóviles así como en la construcción de nuevas carreteras cuya materia prima es el asfalto.

Con escasas posibilidades de que la sociedad actual logre prescindir del uso del plástico, compañías ambiestalistas como WolkeWessels proyectan de principal recurso el plástico reciclado y así llevarlo a un nivel mucho más elevado; para crear algo sin dudas nunca antes visto. No obstante, la insurrecta idea presenta ciertas limitaciones, entre ellas, y no menos importante, la falta de socios para comenzar a hacer fuertes inversiones en la fabricación de las Plastic Road, hecho por el cual tendrán que iniciar campañas promocionales que capten la atención de potenciales inversionistas, al menos en Holanda. 

Nueva solución por un mejor planeta

La realización de estas carreteras se llevará a cabo a partir de un ingenioso método de fabricación de bloques plásticos modulares. Asimismo la compañía asevera que las carreteras son muy fuertes y redituables de producir, pudiendo ser esta la solución a nivel global con respecto al problema en la construcción de carreteras, cuyas ofrecen, además, el doble de durabilidad y fiabilidad en comparación con las rutas convencionales, según los germanos; esto a pesar de que aún no se conozcan detalles específicos de cómo funcionan en sí como vías transitables y qué tan seguras son en realidad. 

Independientemente del resultado final, no cabe la menor duda que la idea es bastante interesante, aunque de inicio parezca absolutamente inverosímil que dicho proyecto piloto conciba imponerse, pero… ¿Y si lo logra? ¡Quién sabe! Hablaríamos en el futuro del inicio de una nueva era ecológica donde imperasen todo tipo de tecnologías realmente verdes que a resumidas cuentas ayudarían a la conservación de nuestro planeta y, por supuesto, a nuestra evolución como una civilización mucho más consciente.  

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